Personajes del pasado y la máquina del tiempo // Donata

 




Nos ha encargado escribir un cuento sobre algún personaje del pasado que nos hubiera gustado toparnos en nuestra vida. Interesante propuesta a la que, confieso, no logré inspirarme. No pude sumergirme en el mundo de la fantasía, ni del realismo mágico ni elegir a alguno en particular … hay tantos!

 Pero me vino a la mente un programa de la televisión que se llamaba el Túnel del tiempo, donde los personajes por error caían en su interior y eran agitados entre rayos y centellas y penetraban   en distintos momentos de los siglos pasados y a veces en el futuro. El año 2000 aparecía tan lejanos como irreal.

¿Qué pasaría si yo misma hubiera podido entrar en ese túnel? ¿A quién o con quién me hubiera gustado encontrar?¿Podría torcer el curso de la historia?

Tal vez me hubiera encantado conocer a Eva, la bíblica mujer, causante de tantos reclamos de las feministas más radicalizadas que intentan revindicar el género, el lenguaje inclusivo, los derechos de las mujeres, una verdadera misandria como si la otra mitad de la humanidad no existiera.   Le diría: “ꟷOye, ¡no te comas la manzana! Que, por esa mordida, las mujeres hemos cargado por siglos la culpa de haber nacido con dos cromosomas XX. Y los nacidos XY se han llevado por siglos el mundo por delante.

O tal vez, charlar con mi buen amigo Don Cristóbal Colón, que, a la sazón era Cristóforo Colombo. Nacido en Génova, pero la historia lo desfiguró tanto que ya nadie sabe bien cuál fue su origen. Y encima, la epopeya del descubrimiento de un nuevo mundo, alguna vez equiparada con la llegada del hombre la luna, lo han transformado en nada menos que en un genocida. Al punto tal que, en Buenos Aires, por sugerencia un dictadorzuelo que susurró en el oído de la presidente de aquel momento, lo hizo tumbar del sitial de honor, frente a la famosa Casa Rosada y se lo llevaron a un oscuro galpón. Por suerte, alguien lo revindicó y hoy ocupa un nuevo lugar muy bonito, aunque más disimulado, frente al ancho Río de la Plata. La Historia pudo torcerse, afortunadamente restituyéndole sus honores... 

Imaginemos a Miguel Ángel si hubiera claudicado ante la tajante orden del Papa León, que lo mandó a pintar la bóveda de la Capilla Sixtina. El gran maestro insistía que él era un triste escultor y no estaba capacitado para tan magna tarea. Por suerte, so pena de ir preso puso manos a la obra y decoró de manera magnificente la mentada Capilla. Pero hubo otro Papa, tal vez haya sido otro viajero en el tiempo que lo obligó a culminar su obra con los frescos que ilustran el Día del Juicio final. Hasta el día de hoy la humanidad goza de esa maravilla estremecedora.

 El maestro vivió hasta los 88 años, algo insólito para aquellos años. ¿Habrá sido que su prodigiosa salud, fuera ayudada por los mágicos antibióticos que crecían en el moho de las húmedas paredes de la Capilla, y de casualidad apareció por allí, entrando a los tumbos por el mágico túnel, Sir  Alexander Fleming? Y, tal vez pudo curar las bronquitis y neumonías que padeció el genial florentino? Vaya unos a saber…


 ¿Cuántas guerras inútiles y crueles se hubieran podido detener o morigerar si uno pudiera dar tumbos en el Túnel de la historia?

 ¿Se podrían modificar los hechos que enlutaron siglos de guerras religiosas, pugnas de poderes monárquicos, ideologías impuestas a sangre y fuego?¿Quién puede saberlo?


¿Qué hubiera sucedido si la mente más perversa y cruel nacida en el siglo XX no hubiera nacido? Me refiero a la mismísima encarnación del mal: Adolph Hitler. Millones de muertos, sangre derramada que empapó Europa toda. El odio racial llevado a la más abyecta ejecución. Si ese demonio, hecho hombre no hubiera nacido ¿Se hubiera desatado la guerra más furiosa que llevó a la humanidad a los abismos más terribles del odio racial?

Pensar que en esas mismas plácidas praderas nació el genio musical que escribió sinfonías enaltecedoras y hasta una Oda a la Alegría. Dos personajes que dejaron imborrables marcas en la historia del Hombre. El bien y el mal. El estruendo de las bombas y las notas magistrales de la novena sinfonía.

La Máquina del Tiempo, es una utopía.

No obstante, de los errores del pasado podríamos aprender a no dar pasos en falso hacia el futuro.  Recordar y aprender. En cada uno de nosotros podríamos construir nuestro propio túnel del tiempo. Nuestros recuerdos y nuestras ilusiones futuras.

No se puede cambiar el pasado, ni las grandes tragedias de la Humanidad, tampoco las pequeñas historias de nuestras propias vidas. Sólo esperar y aprender de nuestros errores y dar paso a los proyectos del futuro. 

 


 

 


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